
Cuando tengo conversaciones con personas escépticas:
Lo primero, no me interesa convencer a nadie. Si me interesa escuchar, me encanta cuando me encuentro con personas que dicen ‘’yo no creo en nada de estas cosas, pero sí creo en la energía’’ decir eso es estar semi abierto y me gusta, porque me reconozco. Yo era así antes (y un poco lo sigo siendo) creía en lo que podía comprobar. Tengo una herencia escéptica que cada día voy demoliendo con comprobaciones. El asunto es estar abierta a comprobar que existen lenguajes más allá de una explicación enteramente racional del asunto. La ignorancia es negar la posibilidad.
Hace unos años venia a mi casa un chamán, con su péndulo, varas energéticas, etc. TODAS las veces que entraba a mi casa yo pensaba ‘’¿Qué estoy haciendo!? ¡Esté es un charlatán!’’ pero cada vez que se iba entendía muchas cosas de mi vida con explicaciones que jamás tuve en 15 años de psicoanálisis…
Hice comprobaciones con plantas medicinales, respiraciones activas, astrología, yoga, bioneuroemoción, constelaciones familiares, flores de Bach, reiki, árbol transgeneracional, etc. (mi venus en sagitario, mercurio en escorpio + todas conjunciones escorpianas y sagitarianas bailando de alegría)
Luego de verificar varias actividades con el único objetivo de encontrarme a mí misma, encontrar explicaciones sobre cosas que no entendía desde la ‘’lógica’’, di con el tarot y tiempo después (ahora) me encontré con el tiempo presente, en donde no hay nada, sólo esto que esta pasando ahora, yo estoy escribiendo, tu estas leyendo.
La mente esta en otro lugar siempre, pero hay formas de traerla al presente, a este vacío que es el presente. Porque si, no hay nada más difícil (y fácil por lo tanto) que habitar el presente, en donde está todo y en donde no hay nada.
Todo lo que hice hasta hoy me llevó a realizar la conclusión que en el tiempo presente no se necesita nada, esto es bellísimo y abrumador. Llegar a ese estado requiere una desprogramación de todos los días, momento a momento. Minuto a minuto.
Estoy construyendo ejercicios y meditaciones a partir de cada carta, para que conectemos con el presente cuando la mente nos bambolea. (hay algunos en el instagram)
Mis sesiones de tarot se convirtieron en un espacio donde confluye toda mi investigación personal. El plan es habitar el presente, pero para habitarlo hay que darse cuenta, darse permiso, dejar la expectativa, dejar todo.
Uso el tarot como un espejo del pasado y futuro, para que el presente acontezca y se pueda vivir de maneras saludables, 78 cartas que en sus combinaciones muestran un mapa, que yo interpreto, desde mi conocimiento y también canalizo información que me llega de otros planos. Esa es la parte inexplicable para una persona escéptica.
¿Cómo en 78 cartas puedes ver todo lo que ves? Me pregunta el escéptico.
Mi respuesta: A mi también me sorprende, pero sucede, lo compruebo cada día.
Tal vez algunas personas entran a mi sesión como yo cuando veía al chamán del péndulo. ‘’¿Qué estoy haciendo aquí?’’ Lo cierto es que entran de una manera y se van de otra.
Una sesión de tarot es como cualquier otra actividad que mencioné antes. El tarot te lleva a nuevas conclusiones, no resuelve nada. Nada externo resuelve nada, todo está adentro nuestro, el punto es saberlo escuchar. Yo te ayudo a eso.